🧀 Chipa
🌿 El perfume de la tarde
Mamá amasaba el chipa y yo les daba forma. El chipa lleva almidón de mandioca, sal, huevos, margarina, queso fontina, queso sardo y mucho amor. El aroma a queso llenó toda la cocina. Cuando ya estaban listos, los merendamos con unos mates. Esa fragancia aún me abraza los domingos.
🍠 Terrina Tricolor
💛 La terrina de la abuela
La terrina tricolor siempre fue la especialidad de la abuela. Cada vez que la familia venía a comer, ella traía ese delicioso puré casero, con su olor a ajo y orégano que era un deleite para todos. La abuela siempre nos pedía que la ayudáramos en la cocina mientras hacía su plato estrella. Desde entonces, cada vez que como ese puré me acuerdo de ella y los buenos momentos que pasábamos juntos haciendo su terrina tricolor. La extraño.
🐟 Pescado en Papillote
🍋 Entre sabores y recuerdos
Cuando era niña, mis abuelos venían cada domingo para almorzar en familia y preparaban Pescado en Papillote. Al primer bocado se sentía el pescado tierno y jugoso, hasta se deshacía en la boca, tenía un sabor delicioso. Las verduras aportaban frescura con cada bocado, despertaban una sensación de calma, felicidad y mucho amor. Ese aroma todavía me susurra al oído: "familia".
🥒 Flan de Zapallitos
🌿 El sabor de la primavera
En época de primavera mi familia preparaba flan de zapallitos. El aroma suave de los zapallitos recién horneados llenaba la cocina mientras los lavábamos, cortábamos en cubos y salábamos con cuidado. Recuerdo a mi abuela batiendo el huevo y las claras, mientras deshacíamos el almidón de maíz en la leche fría hasta obtener una mezcla homogénea. Luego incorporábamos todo a los zapallitos, condimentábamos con pimienta y nuez moscada y colocábamos la preparación en moldes individuales con rocío vegetal. Cubiertos con aluminio, los moldes iban al horno a baño maría durante 20 minutos. Después los destapábamos para dorar suavemente la superficie. El aroma cálido y la textura suave y cremosa llenaban la cocina de recuerdo. Aquel flan no era solo una receta. Era el sabor de la primavera y de las tardes compartidas en familia.
🍎 Gratín de Manzanas
🍂 Dulce como la abuela
Con mi abuela preparamos un gratín de manzanas. Mi abuela estaba muy contenta de enseñármela ya que es una receta familiar. Primero pelamos y cortamos las manzanas y les agregamos el jugo de limón. Después, mezclamos huevo, yemas, leche, edulcorante, vainillas, espolvoreamos el anís y lo llevamos al horno por 20 minutos. Cuando lo sacamos del horno sentimos el rico aroma de las vainillas y las manzanas, al probarlo estaba rico, suave y calentito. Era el abrazo dulce de los domingos en casa de la abuela.
🍋 Pechugas al Limón
🌊 Añoranza mediterránea
Un intenso aroma cítrico inundó la cocina en un instante, despertando en mí una profunda añoranza por las costas del mediterráneo, donde nació este plato. El siseo de la sartén marcaba el inicio de una preparación rápida pero cargada de recuerdos. —¿Recordás cuando fileteabas las supremas junto al mar? —preguntaste con una sonrisa nostálgica. —Sí, el secreto siempre fue saltear la cebolla e incorporar el ajo justo a tiempo— respondí sintiendo una inmensa gratitud por este momento. —¡Ya casi está listo! —exclamaste al ver como el jugo de limón relucía. —Solo queda desglasar con caldo y retirar —añadí, ansioso por probarlo. —No te olvides de colocar el perejil picado al final —me recordaste con cariño. Nos sentamos a la mesa justo cuando el fuego se apagó, listos para masticar suavemente la carne de textura tierna y jugosa.
🧁 Budín de Manzana
El budín de mis abuelos
Mientras rallaba las manzanas, me acordé de mis abuelos y de esta receta que trajeron de Alemania cuando vinieron a Argentina. Primero procesé la ricota y después agregué las manzanas, la vainilla, el polvo para hornear, el jugo y la cáscara de las naranjas, la leche en polvo, el huevo, la clara y el edulcorante. Mezclé todo y el olor a naranja y vainilla empezó a llenar la cocina, lo que me hizo sentir una sensación linda y de nostalgia. Puse la preparación en un molde con spray vegetal y la llevé al horno a fuego moderado durante 45 minutos. Mientras esperaba, imaginaba a mis abuelos preparando este mismo budín en Alemania. Cuando estuvo listo, lo dejé entibiar y lo desmoldé. Al probarlo, estaba suave y esponjoso, y se podía masticar fácilmente. Sentí que, aunque nunca conocí esa parte de ellos, podía descubrir un poquito a través de esta receta...